Los Marlins han podido celebrar mucho últimamente. (AP)

Es un placer ver jugar a los Marlins. Ahí empieza esta dulce historia.

Día por día, mientras luchan cada victoria reñida, aumenta la confianza. A lo mejor no existe un roster perfecto, pero de ser así, Miami formaría parte de la conversación. Primero, hay dos superestrellas. Sí, los Marlins cuentan con dos de ellas. ¿Cuántas franquicias más pueden decir eso? Y ambos son jóvenes aún, con la posibilidad de encabezar al equipo durante varios años.

Uno es el jardinero Giancarlo Stanton, de 24 años, quien encabeza la Liga Nacional en jonrones (11) y empujadas (40). El toletero lo hace todo bien y es un placer verlo.

Luego está el derecho cubano José Fernández. El abridor tiene 21 años y hace poco más de un año hizo de debut en Grandes Ligas. En 35 aperturas de por vida, Fernández es la definición de excelencia. Lleva efectividad de 2.09 y 252 ponches en 219.0 innings.

Fernández también tiene una de las personalidades especiales del juego, con una mezcla poco común de humildad fuera del terreno y confianza sobre el montículo. Está divirtiéndose tanto y rindiendo a un nivel tan alto que ha ayudado a redefinir la forma en que la gente ve a los Marlins.

Otros elementos de los Peces son el dominicano Marcell Ozuna, de 23 años, y Christian Yelich, de 22.

De cualquier manera, construir un roster es más arte que ciencia. En el primer invierno de Dan Jennings como gerente general del club, los Marlins hicieron una serie de adquisiciones inteligentes y de bajo costo que han rendido dividendos durante un inicio de 20-15 del equipo. Jennings agregó una serie de veteranos-Jarrod Saltalamacchia, Jeff Baker, Garrett Jones y Casey McGehee-para acompañar a los jóvenes y fomentar el ambiente indicado en el clubhouse.

Jennings valoró el talento que trajo a Miami su predecesor, Larry Beinfest. También entendía que tenía que traer algo de experiencia al equipo, para enseñarles a los jóvenes el profesionalismo, la preparación y la habilidad de aguantar los altibajos de una larga temporada.

Tal vez dicha estrategia haya ayudado a los Marlins a sobrevivir un comienzo de la campaña con marca de 5-9. En ese trecho el equipo perdió ocho juegos al hilo, durante los cuales fue sobre-anotado por 50-22. El manager Mike Redmond merece mucho crédito también, por mantener a sus pupilos enfocados en el panorama general y jugando duro.

Desde esa racha de derrotas, los Marlins han ganado 15 de 21 partidos. De sus últimos 17 encuentros, siete se han decidido por una sola carrera-seis de los cuales fueron victorias para Miami.

Los Marlins llevan marca de 17-5 en casa, incluyendo 8-1 en su última estadía en el Marlins Park. Claro, en la ruta sólo tienen 3-10-pero iniciaron bien su gira el jueves al ganarle a San Diego por 3-1 en 11 entradas. Después de su serie ante los Padres, los Marlins se medirán en la ruta a los Dodgers y los Gigantes.

La diferencia entre el récord de Miami en casa y en la ruta es tan dramática que por lo menos un equipo-los Bravos-se preguntaron si los Marlins estaban robando señas en el Marlins Park mientras barrían a Atlanta. A eso respondió lo siguiente Redmond: "Vaya, danos algo de crédito por jugar bien".

También hay que reconocer a la organización por contar con un buen equipo de Grandes Ligas y un profundo sistema de liga menor que podría sostenerlo durante los días pesados que vienen. En la muy competitiva División Este de la Liga Nacional, los Marlins llegaron al viernes en el primer lugar, con medio juego de ventaja sobre los Nacionales.

Volviendo al roster-como probablemente haya escuchado, Miami ha hecho algunos cambios en los últimos dos años. Algunos fueron bastante controversiales, ya que el equipo dejó ir a estelares como el dominicano José Reyes, su compatriota Hanley Ramírez, Mark Buehrle y el venezolano Aníbal Sánchez, entre otros.

Todos esos canjes se ven diferentes ahora que cuando se hicieron. Son curiosos los cambios. A veces tienen sentido para ambos equipos, aun cuando eso no se ve tan obvio en el momento.

Al hacer esos movimientos, los Marlins recibieron mucho talento a cambio. Entonces, cuando ven que la rotación abridora de Miami es la que más duro tira en Grandes Ligas (94 millas por hora el promedio de la recta), recuerden que dos de esos abridores-Nathan Eovaldi (Dodgers) y el venezolano Henderson Alvarez (Azulejos)-llegaron en esos canjes.

Otros dos, Fernández y Tom Koehler, son productos de un sistema de liga menor que luce mucho más sólido que hace unos dos años.

Los Marlins tenían 10-24 luego de 34 partidos la temporada pasada. Un giro como hemos visto ahora no ocurren sin algunas sorpresas. Koehler representa una de ellas. Una selección de 18va ronda en el draft amateur, el derecho recibió la oportunidad el año pasado debido a una falta de brazos en el equipo grande.

Ahora, luego de tirarle ocho ceros a los Mets el miércoles, Koehler lleva efectividad de 1.99 en el 2014.

Con Fernández, Eovaldi, Alvarez y Koehler, los Marlins cuentan con un cuarteto que podría hacer bien interesante la temporada en el sur de la Florida. Y con Stanton en medio de un lineup que está segundo en la Liga Nacional en carreras anotadas, Miami luce como un equipo bien diferente al de hace un año.

Además, los Peces se están divirtiendo. Eso está claro. Sigan adelante, muchachos.