Joel Piñeiro. (Fernando Llano/AP)

ISLA DE MARGARITA, Venezuela - Joel Piñeiro lanzó en el béisbol invernal de Puerto Rico con los Leones de Ponce y luego en esta Serie del Caribe como refuerzo de los Indios de Mayagüez con la idea de recibir la oportunidad de volver a lanzar en Grandes Ligas.

Aún no se sabe si el boricua será fichado por algún equipo de la Gran Carpa, pero sí está claro que el veterano puso de su parte el martes al lucirse durante 6.2 entradas ante Villa Clara en el Clásico Caribeño.

"Espero yo", dijo Piñeiro al preguntársele si cree que lo que hizo vs. Cuba lo ayudará a conseguir una invitación a los entrenamientos de algún equipo de Grandes Ligas. "Yo comoquiera estaba concentrado en mi juego, mi actuación y ayudar a Puerto Rico a ganar. Las otras cosas, Papá Dios y (otros factores) se encargarán de las cosas que pasen".

En esos 6.2 innings contra la representación cubana en Margarita, Piñeiro esparció siete hits, no permitió carreras limpias (aunque sí, dos inmerecidas) y no dio base por bolas alguna.

Al igual que otros lanzadores que se midieron a Villa Clara, Piñeiro aprovechó cierta falta de paciencia de los bateadores de dicho equipo. La estrategia era maximizar su defensa-como es el estilo del veterano a esta altura de su carrera-pero al final los guantes le fallaron y por eso Piñeiro cargó con la derrota.

"Desde el primer lanzamiento del juego los muchachos hicieron swing", relató el oriundo de Río Piedras. "Dije, 'Hay que prepararse y mantener la bola bajita'. Y así fue. Desde el primer lanzamiento hasta el último que tiré eso era swing, swing. No es que no tienen un plan, pero para mí, lo que vi fue ver la bola y dar swing rápido.

"Obviamente, uno siempre quiere ganar, pero me sentía bien", continuó el autor de 104 victorias en 12 años en las Mayores con los Marineros, Medias Rojas, Cardenales y Angelinos. "Es una cosa que uno no puede controlar al final, pero el equipo batalló hasta lo último".

La derrota oficial en el boxscore es lo de menos en cuanto al futuro de Piñeiro se refiere. Lo importante es que los scouts presentes en el Estadio Nueva Esparta vieron al derecho estar en pleno control del juego.

"Pienso yo que sí, me debe de ayudar un poquito", manifestó Piñeiro sobre la impresión que pudo haber dejado con su apertura del martes. "Me puede dar ese toque final para que los equipos digan, 'Está saludable, está ready para lanzar y para competir en Grandes Ligas".