Ben Cherington. (Stephan Savoia/AP)

Los Medias Rojas, campeones de la Serie Mundial en el 2013, son un equipo muy distinto de cara a la temporada del 2014. Pero aun así se han mantenido fieles a la estrategia que trazaron durante la campaña del 2012, en la cual sufrieron 93 derrotas.

En agosto de aquella temporada, Boston traspasó los contratos enormes de tres jugadores - Josh Beckett, Carl Crawford y el mexicano Adrián González - a los Dodgers y juró hacer las cosas de otra manera. A partir de ese momento, los Medias Rojas decidieron concentrarse en desarrollar jugadores e invertir con prudencia en agentes libres. Estaban decididos a evitar el tipo de contrataciones de lujo que pueden limitar por muchos años la flexibilidad de un club.

Los Medias Rojas se mantuvieron fieles a la formula que implementaron un año atrás cuando el gerente general Ben Cherington agregó a siete agentes libres de bajo costo y redujo su nómina por US$20 millones. De cara al Día Inaugural del 2013, Cherington estaba convencido de que había corregido muchas cosas. Primero que nada, confiaba en que había mejorado el ambiente el clubhouse. Y segundo, consideraba que había hallado en John Farrell la persona indicada para dirigir al club.

Pero Cherington no tenía idea de lo buenos que serían los Medias Rojas porque no había forma de saber que el equipo disfrutaría de repuntes claves del dominicano David Ortiz, Jon Lester y John Lackey.

Los movimientos que hizo Cherington para agregar a Mike Napoli, Stephen Drew, Koji Uehara u otros, fueron tan inteligentes y acertados que sus colegas lo eligieron el Ejecutivo del Año unas semanas después de la Serie Mundial.

Los Medias Rojas demostraron ser un equipo altruista y también gozaron de una ética de trabajo fenomenal. Se trataba de un grupo de jugadores que estuvieron pendientes uno del otro.

Pero no hay que exagerar ese ángulo. Ortiz y Jacoby Ellsbury tuvieron temporadas fenomenales. Lo mismo se puede decir de Dustin Pedroia, Napoli, Daniel Nava y otros bateadores.

Lester y Lackey lanzaron muy bien y se puede argumentar que Clay Buchhholz fue el mejor pitcher en el béisbol durante casi todo el verano. Uehara surgió como el mejor cerrador en el béisbol tras comenzar la temporada como preparador de mesa.

Las 97 victorias de Boston en el 2013, el mayor total de Grandes Ligas, no fueron una coincidencia. En los playoffs, los Patirrojos eliminaron a los Rays, a los Tigres y a los Cardenales.

Una temporada de béisbol saca a relucir todas las debilidades de un equipo y a los Medias Rojas fue difícil encontrárselas.

También contaron con un manager estupendo quien representó la primera de una serie de decisiones astutas de parte de Cherington y quizás la más acertada de todas. Tras el caos del 2012, Farrell trajo estabilidad, consistencia y honestidad a uno de los puestos más difíciles en el béisbol.

Después de que la temporada del 2013 culminó con los Medias Rojas coronándose campeones de la Serie Mundial por tercera vez en 10 años, el club hizo algo inesperado. Decidió seguir por el mismo camino.

Cuando los Yankees le ofrecieron siete años y $153 millones a Ellsbury, los Medias Rojas le desearon suerte al jardinero. El receptor Jarrod Saltalamacchia firmó con los Marlins. Drew aún no tiene contrato.

En lugar de invertir en veteranos, los Medias Rojas cuentan con que dos prospectos prometedores - el torpedero de 21 años de edad Xander Bogaerts y el jardinero Jackie Bradley Jr., de 24 años - den la cara. Firmaron a A.J. Pierzynski por un año y $8.25 millones para que reemplace a Saltalamacchia.

Los Medias Rojas también cuentan con una abundancia de abridores jóvenes en su finca, incluyendo al zurdo Henry Owens y los diestros Allen Webster, Matt Barnes y Anthony Ranaudo.

Y es posible que tres de sus lanzadores jóvenes - el venezolano Félix Doubront, Brandon Workman y Drake Britton - quienes contribuyeron en el 2013, hagan el roster para el Día Inaugural. Contar con Bogaerts y Bradley es arriesgado, ya que si uno de los dos no está a la altura de las expectativas, el equipo podría sufrir un revés en el 2014.

Dado la cantidad de brazos de calidad en Boston, eso luce poco probable. En una época en la cual los mejores 15 o 20 equipos en el béisbol lucen muy parejos en cuanto al talento se refiere, la profundidad del pitcheo es una buena forma de evaluar a una organización.

Ningún club tiene un pitcheo más profundo que los Medias Rojas y éste ha sido justo el plan de Cherington desde hace mucho tiempo. Hay pocos lugares más bellos en el mes de octubre que el Fenway Park y es posible que disfrutemos más de ello en el 2014.