Danny Salazar.

LEESBURG, Virginia - Luego de un mágico mes de septiembre en el que los Indios ganaron sus últimos 10 partidos de la temporada regular para conquistar el primer Comodín de la Liga Americana, el manager de la Tribu, Terry Francona, le dio la bola a un muchacho de menos de tres meses de experiencia en Grandes Ligas para el juego de vida o muerte ante los Rays.

Ese joven se trata del dominicano Danny Salazar, quien había subido en julio para reforzar la rotación de la Tribu. Aunque el derecho terminó perdiendo el Juego del Comodín con tres carreras concedidas en 4.0 entradas más un bateador, la temporada del 2013 fue todo un éxito para el oriundo de Santo Domingo.

"Fue una experiencia bastante buena", dijo Salazar, quien participa en el Programa de Novatos para los prospectos más promisorios del béisbol. "El manager tuvo la confianza de ponerme a abrir ese juego. Lamentablemente no gané, pero sí di mi 100% en lo que estuve (en el montículo)".

Hace unos años, era bastante difícil pensar que Salazar podía ser el señalado para tener en sus manos la temporada del equipo de Cleveland. En el 2010 el quisqueyano se sometió a una cirugía Tommy John-y antes de eso, había sido un prospecto bueno, pero no sobresaliente.

Como es normal, fue largo y tedioso el proceso de recuperación de la operación para reconstruirle el codo de lanzar. En el 2011 tiró en apenas ocho juegos entre el nivel de novatos y Clase-A.

Sin embargo, en el 2012 Salazar empezó a enseñar la clase de material que aceleraría su ascenso a las Grandes Ligas. Alcanzando las 95 millas por hora en su recta y con un sólido cambio de velocidad, el diestro tuvo marca de 5-2 con efectividad de 2.36 entre Clase-A y Doble-A, con 76 ponches y 27 bases por bolas en 87.2 innings.

Definitivamente, la recuperación del quisqueyano se veía casi completa en esos momentos. Pero no fue fácil, y jamás hubo garantía de un regreso durante ese proceso.

"No me enfoqué en lo que podía pasar, sino en el momento, en mi recuperación, en todo lo que me decían", relató Salazar acerca del trabajo realizado entre el 2010 y el 2011. "Siempre estuve positivo. Los trainers también me hablaban positivamente, me ayudaban en todo y yo siempre les hacía preguntas sobre lo que había que hacer y no hacer cuando estaba también fuera del terreno, para que eso me mejorara.

"Trabajé mucho en eso desde que empecé a lanzar. En las (sesiones del bullpen), siempre estaba tratando de poner la bola aquí, por allí, y gracias a Dios me funcionó muy bien".

La recta de Salazar llegó a medirse en 100 millas por hora en aquel Juego del Comodín del pasado 30 de diciembre. Con esa velocidad, más los pitcheos secundarios en desarrollo y lo que enseñó en la segunda mitad de la temporada pasada, el lanzador de 24 años se perfila como el tercer abridor en la rotación de los Indios de cara al 2014.

"Va a ser un pitcher especial", dijo Francona cuando terminó la temporada pasada.

Agregó Jason Giambi, bateador designado veterano de la Tribu: "Tiene un material increíble. Está aprendiendo todavía. Quiere aprender. Va a seguir mejorando y mejorando".

De su parte, Salazar no quiere presumir de nada. Con todo y su efectividad de 3.12 en 10 aperturas con el equipo grande y sus 11.3 ponches por cada 9.0 entradas-entre otros números impresionantes luego de ser subido el año pasado-el dominicano se mantiene con los pies sobre la tierra.

Sus metas son bien claras:

"Ser consistente", expresó. "Seguir trabajando fuerte, llegar al spring training física y mentalmente ready para todo lo que se tiene que hacer y no creer porque jugué en Grandes Ligas voy a mantenerme ahí, porque no es así.

"Hay que seguir trabajando más fuerte todavía".