Michael Weiner.

NUEVA YORK-- El líder del sindicato de peloteros de las Grandes Ligas, Michael Weiner, falleció el jueves, 15 meses después de que se le diagnosticó un tumor que no podía extirparse. Tenía 51 años.

Weiner era un abogado laboral conocido por su forma concisa de hablar, su vestimenta informal, su carácter relajado y su optimismo constante. Asumió como jefe del poderoso sindicato hace cuatro años, y ayudó a suavizar una relación que frecuentemente se tornaba conflictiva con la directiva de Grandes Ligas.

El sindicato informó que Weiner murió en su casa en Mansfield Township, Nueva Jersey.

"Michael Weiner siguió trabajando pese a su enfermedad. No consideró que ésta fuera una excusa para renunciar", escribió en Twitter Andrew McCutchen, de Pittsburgh, el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. "Nunca nos abandonó, ni siquiera en su peor momento".

A medida que la salud de Weiner se fue deteriorando desde mediados de este año, se definió un plan de sucesión. El ex pelotero Tony Clark, electo para el Juego de Estrellas, asumió el jueves como director interino y será ratificado como sucesor de Weiner cuando se reúna el consejo del sindicato, entre el 2 y el 5 de diciembre, en La Jolla, California.

"Las palabras no bastan para describir el amor y afecto que los jugadores sienten por Michael. Tampoco pueden describir el grado de tristeza que sentimos hoy", dijo Clark en un comunicado. "Este deporte ha perdido no sólo a uno de los líderes más importantes e influyentes en esta generación, sino que todos los involucrados en el béisbol nos hemos quedado sin un amigo de verdad".

El comisionado de las mayores, Bud Selig calificó a Weiner como "un caballero, un hombre de familia y un profesional extraordinariamente talentoso, que se ganó la confianza de los agremiados y colegas".

"Nuestra relación profesional se construyó sobre una base de respeto y un compromiso compartido por encontrar soluciones justas para nuestra industria. Agradecí el liderazgo incansable y reflexivo de Michael sobre los peloteros y su papel protagónico en la situación próspera de hoy en el béisbol", dijo Selig en un comunicado. "Michael fue un ser humano valiente, y el último año de su vida notable inspiró a muchas personas en nuestra profesión".

En julio, Weiner habló por última vez en un acto público, durante un encuentro con periodistas, el día del Juego de Estrellas. Estaba ya en una silla de ruedas y carecía de movilidad en el costado derecho. Empero, accedió a hablar sobre su enfermedad y varios temas deportivos. Lo hizo con la elegancia y sentido del humor que caracterizaron su vida.

"No sé si mirar las cosas de una forma diferente. Quizás éstas simplemente se volvieron más importantes para mí y estoy más consciente de lo que viene", dijo. "Aunque suene a un lugar común, me levanto en la mañana y siento que viviré cada día como venga. No doy nada por sentado. No doy la mañana siguiente como algo seguro. Lo que miro cada día es belleza, significado y alegría, y si puedo encontrar eso, el día es bueno".

Weiner se sintió débil y experimentó temblores en su costado derecho en julio de 2012. Se le diagnosticó un glioma al mes siguiente.

Para junio de 2013, sus síntomas se habían agravado. Un mes antes del Juego de Estrellas, estaba sentado en una silla de ruedas en territorio de foul del Citi Field, y varios peloteros se acercaron para hablar con él.

Su voz se había tornado rasposa a comienzos de agosto, cuando respondió de parte del sindicato a las suspensiones por dopaje impuestas contra Alex Rodríguez, Ryan Braun y 12 peloteros latinoamericanos.

Vestía pantalones vaqueros y tenis Converse cuando trabajaba. Su estilo informal encontró eco en los jugadores y representó todo un cambio con el de su antecesor Donald Fehr, quien encajaba más en el estereotipo de un abogado.

El sindicato lo contrató como abogado de personal en 1988 y terminó relevando a Fehr en diciembre de 2009. Fue apenas el cuarto líder de la organización desde 1966.

Tras ocho paros laborales en 23 años, las Grandes Ligas han negociado tres contratos colectivos en forma consecutiva sin huelga.