Joe Maddon. (Mark Duncan/AP)

CLEVELAND, Ohio-- Con los lentes para sol, una camisa color azul-agua y una mochila colgando de su hombro, el manager de Tampa Bay, Joe Maddon, parecía un turista que llega tarde a una conferencia de prensa.

Maddon no tuvo tiempo de ponerse el uniforme y esgrimir una buena excusa. Los Rays han estado de gira.

La semana pasada fueron de Tampa Bay a Nueva York, luego a Toronto, más tarde a Texas y al final a Cleveland, un recorrido de 5.903 kilómetros (3.627 millas).

Los Rays esperan asegurar un viaje a Boston el miércoles.

Tampa Bay derrotó a Texas por 5-2 el lunes con la ayuda del as David Price, que lanzó las nueve entradas en un juego del desempate, lo que permitió a los Rays atrapar el boleto de wild car por tercera vez en cuatro años. Se enfrentarán con los Indios, que reaparecen en los playoffs por primera vez desde de 2007.

Obligados a ganar todos los partidos al final de la campaña debido a la cerrada competencia que tuvieron con los Rangers y Cleveland, los Rays ganaron en Toronto el domingo antes de viajar al corazón de Texas para jugar un partido en el que el perdedor quedaría eliminado.

"Te diré algo: ya hemos jugado un par de duelos de comodines. Lo hicimos en Toronto hace dos días. Lo hicimos ayer en Texas, y vamos a hacerlo mañana otra vez. Ignoro si te haces inmune a cualquier clase de presión y simplemente sales a jugar", dijo Maddon, cuyo equipo tiene marca de 14-5 después del 12 de septiembre.

El ganador del juego del miércoles se las verá con los Medias Rojas en la serie de división que arrancará el viernes en el Fenway Park.

Al igual que los Rays, los Indios tuvieron que exigirse a fondo para clasificarse a la postemporada. En el primer año bajo el mando de Terry Francona, Cleveland encadenó una racha de 10 de victorias seguidas para cerrar la temporada regular. Ahora, cuando cado titubeo es magnificado y no hay margen de error, los Indios quieren seguir a paso redoblado y mandarán al montículo al novato dominicano Danny Salazar en su partido más trascendental en seis temporadas.

Tampa ganó cuatro de seis juegos contra Cleveland esta campaña, pero los equipos no se han medido desde inicios de junio.

Al abridor de los Rays Alex Cobb (11-3) se lr preguntó qué aprendió de los Indios en la púnica ocasión que se enfrentó a ellos, el 6 de abril. "Eso fue hace mucho tiempo, no sé si todavía sirva para algo", respondió.

Para su fortuna, los Rays pueden restar importancia a la temible situación en la que Cobb estuvo envuelto el 15 de junio, cuando una línea bateada por el jugador de Kansas City, Eric Hosmer, lo golpeó en la cabeza. Cobb perdió 50 juegos debido a una conmoción cerebral pero desde que regresó de la lesión tiene foja de 5-1 y efectividad de 2.41 en nueve salidas.

Los Indios están confiados que esta será una campaña memorable, tal vez una que ponga final a la espera de 65 años tras la última vez que conquistaron la Serie Mundial.

El manager Terry Francona no dudó en nombrar a como su abridor del primer juego a Salazar, un imperturbable joven de 23 años que comenzó la temporada en Akron, en las ligas menores, y en el sexto juego de su carrera lanzó un partido sin hit. Los Rays nunca se han enfrentado a él.

"Créanme, no estaría abriendo si no estuviésemos confiados de que nos pueda dar la mejor oportunidad para ganar", dijo Francona. "Danny sólo nos ha demostrado que puede lidiar con esto. Tiene mucho aplomo. Si tuviese el reportorio que tiene, yo también estaría seguro. Pero existe una diferencia entre tirar 100 millas por hora y poder sacar out a bateadores de Grandes Ligas. Danny puede hacer eso".