Félix Hernández. (AP)

NUEVA YORK -- Félix Hernández está enterado de los datos sobre el declive de la velocidad de su recta y hasta de las dudas sobre si su dominio desde el montículo podrá perdurar al acercarse a una década de trayectoria en Grandes Ligas.

"La verdad es que uno no necesita tirar 99 ó 100 (millas) para ser ganador", dijo el as de los Marineros de Seattle en una reciente entrevista con The Associated Press. "El secreto o lo más importante para un pitcher es la mezcla. No tratar de retar mucho a los bateadores, sino cambiar la velocidad y mezclar bien tus pitcheos".

Cuando Hernández irrumpió en 2005 a sus 19 años, la carta de presentación del derecho venezolano era una fulminante recta de 100 millas y más nada.

Pero ese tipo de velocidad no dura para siempre y las herramientas de análisis lo comprueban.

Según PITCHf/x, la tabla de Fangraphs.com que mantiene un registro de la velocidad de los lanzamientos, la recta de Hernández ha declinado aproximadamente cinco millas desde 2007, de 96.3 a 91.1 en lo que va de la actual temporada.

El descenso no tomó desprevenido a Hernández. Su misión era convertirse en un pitcher completo y lo hizo añadiendo más armas a su repertorio, con lanzamientos rompientes que mantienen a los bateadores dudando en todo momento qué pueden esperar.

Sumó el slider y el sinker, pero el pitcheo clave en su aprendizaje ha sido el cambio.

"Félix es un lanzador que es impredecible para los bateadores", analizó Carl Willis, el coach de lanzadores de los Marineros.

Cuando Hernández repasa lo que ha sido su evolución, no esconde su satisfacción por no haberse encasillado.

"Cuando yo vine a Grandes Ligas, en mis primeros tres años, era el `power pitcher' clásico, el que te tiraba una recta de 96 y 97, con una curva por ahí", señaló. "Eran dos pitcheos nada más y no necesitaba hacer otras cosas, pero los bateadores ven muchos videos, ven muchas cosas y están estudiándote".

Después de sesiones de bullpen, Hernández afinó el uso del cambio a partir de la temporada de 2009. De un par de cambios por juego, le encontró la confianza para tirarlo hasta convertirle en su mejor lanzamiento.

"Ahí fue que me convertí en un mejor pitcher", acotó. "Todos los años busco aprender algo nuevo, hacer algo nuevo, y eso es lo que me ha ayudado".

Su desempeño tras 10 aperturas en lo que va de 2013 ha correspondido a la apuesta de los Marineros, que al umbral de la temporada le ataron con una renovación de contrato de 175 millones de dólares por siete años.

Salvo un lunar en la décima apertura el pasado domingo en Cleveland, en la que toleró cinco carreras en cinco innings, el "Rey Félix" ha dominado a placer. Su efectividad en las nueve otras salidas fue de 1.53, con 64 ponches y 10 bases por bolas en 64 innings y dos tercios. Marcha segundo en la Liga Americana en innings lanzados (69.2), tercero en ponches (72) y tercero en efectividad (2.07).

Lo otro que sigue igual es la falta de apoyo ofensivo por parte de los bateadores de los Marineros, que han promediado 2.68 carreras en sus aperturas. En tres de las 10 han fabricado apenas una anotación.

Pero Hernández, con 103 victorias de por vida, está acostumbrado a la situación, después de todo ganó el Cy Young de la Liga Americana con un récord de 13-12 y el año pasado lanzó un juego perfecto con la mínima diferencia de 1-0.

Lo que desea es vivir por primera vez la experiencia de lanzar en una postemporada, lo cual no se ha dado en Seattle desde 2001.

Poco a poco, los Marineros han rodeado a Hernández con talento. Ha conformado un buen 1-2 con el japonés Hisashi Iwakuma en la rotación. El primera base Justin Smoak finalmente ha enseñado los destellos del bateador productivo que esperaban tras el canje por Cliff Lee a los Rangers de Texas en 2010. En las menores asoman varios prospectos, como los pitchers Taijuan Walker y Danny Hultzen, así como el receptor Mike Zunino y el torpedero Nick Franklin.

"Vamos en la dirección correcta. Este es un equipo que tiene mucho talento. Hay que tener paciencia", dijo Hernández, quien nunca se ha inmutado con la observación de que sería más famoso jugando con los equipos de las ciudades de la costa Este o el sur de California.

"No me canso de recordarlo. En Seattle estoy contento, es mi casa y adoro estar aquí con este equipo", señaló. "Es la gente en Seattle. El trato que me han dado, siempre con cariño y respeto. Es una ciudad en la que puedes salir a la calle tranquilo, ir a comer a los restaurantes que tú quieres y te dan el espacio".